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Taxis en red de Oporto

Se comenzó a implementar el sistema de comunicación automática para automóviles, que promete conectar 500 taxis en la ciudad de Oporto en lo que los responsables del proyecto describen como una “red social para automóviles”.

Llamado Drive-IN, el sistema permite a los vehículos intercambiar información de tráfico y rutas alternativas, sin intervención humana, dependiendo del destino, lo que facilita la elección del conductor.

La información sobre velocidades y frenado de automóviles en las cercanías, accidentes, obstáculos al tráfico y condiciones de la carretera, son algunos de los datos recopilados y transmitidos en tiempo real, a los que el conductor tiene acceso.

Los automóviles también están preparados para enviar advertencias, dirigidas a vehículos y talleres cercanos, siempre que ocurran problemas mecánicos.

En caso de accidente, el automóvil envía automáticamente una alerta a los servicios médicos de emergencia, indicando la ubicación donde se encuentra y también advierte a los vehículos cercanos, explica el Instituto de Telecomunicaciones de la Universidad de Aveiro, que participa en el desarrollo de la tecnología que admite. el sistema.

El sistema también tiene características que tienen como objetivo ayudar a conducir en la misma medida en que sería un copiloto, ayudando, por ejemplo, a adelantar a vehículos grandes y características de comunicación, como videoconferencia entre vehículos.

Investigador de la Universidad de Aveiro demuestra Drive-IN

El entretenimiento para pasajeros es otra característica de la solución, que brinda a los pasajeros acceso a Internet e información sobre lugares de interés en la región donde se encuentra el vehículo.

La iniciativa se introdujo a principios de 2011, cuando se inició la instalación de prototipos que permitieron a los investigadores recopilar y probar la transferencia de información en tiempo real entre vehículos.

El proyecto Drive-IN, cuya tecnología de comunicaciones de vehículos se desarrolló desde cero en la Universidad de Aveiro, también cuenta con la colaboración de las universidades de Porto y Carnegie Mellon (EE. UU.), El Instituto de Telecomunicaciones y las empresas N-DRIVE y GeoLink.

Escrito bajo el nuevo Acuerdo Ortográfico

Joana M. Fernandes