Las transacciones en línea de Mastercard en Portugal crecieron en número y valor el año pasado

Las tarjetas sin PIN llegan a las tiendas portuguesas en 2013

A partir del próximo año, será posible pagar las compras con tarjetas electrónicas que no requieran la introducción de un código de seguridad. Los bancos han adoptado tarjetas que utilizan tecnología sin contacto, y algunas instituciones ya están emitiendo tarjetas de este tipo.

Para que la tecnología comience a usarse, faltan terminales compatibles en tiendas y espacios comerciales, explicó Paulo Raposo, responsable de Mastercard en Portugal a Diário Económico.

La tecnología sin contacto permite leer la información de la tarjeta cuando se pasa junto a una terminal, eliminando la necesidad de ingresar un PIN o la firma del usuario. La investigación de Mastercard en esta área es antigua y es, además, una de las áreas de colaboración entre empresa de sistemas de pago electrónico y el líder mundial en procesadores, Intel, como informó anteriormente TeK.

Para los bancos y comerciantes portugueses, el concepto tampoco es nuevo. En 2010, se realizó un piloto para probar la tecnología, una experiencia que se esperaba que durara seis meses. La decisión de lanzar ofertas comerciales en esta área dependería de los resultados.

En ese momento, el piloto, que estaba probando la solución para pagos de bajo valor (hasta 20 euros), involucró a Mastercard y Visa, quienes en el mismo universo de tiendas probaron una solución similar a la que le dieron diferentes nombres: PayPass en MasterCard y PayWave en Visa.

Ahora, el jefe de MasterCard en Portugal dice que a nivel local bancos como Santander Totta, Caixa Geral de Depósitos o BCP están listos para introducir la tecnología.

“Solo faltan, en el lado minorista, los terminales que aceptan esta tecnología en el comercio. Después de eso, será posible pagar con estas tarjetas”, garantizó el mismo responsable ante Diário, defendiendo que “en 2013 esto será una realidad”.

Escrito bajo el nuevo Acuerdo Ortográfico

Cristina A. Ferreira