Las escuchas telefónicas y los registros telefónicos no autorizados se dispararon en los EE. UU.

Las escuchas telefónicas y los registros telefónicos no autorizados se dispararon en los EE. UU.

El uso de métodos de vigilancia, espionaje y observación de comunicaciones sin autorización judicial por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha crecido más de seis veces en una década, concluye la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).

Los documentos relacionados con esta práctica fueron revelados por la Ley de Libertad de Información y citados por la revista Wired, lo que indica que en 2011 se registraron más de 37,000 casos presuntamente ilegales en los EE. UU., En contraste con los 5,600 casos detectados en 2001.

De hecho, la pr√°ctica considerada ilegal por las instituciones de derechos humanos que denuncian el caso se encuentra en una especie de “limbo” legal en los EE. UU., Ya que no siempre incluyen el registro del contenido de las comunicaciones, sino solo de los contactos que ejecutan esas comunicaciones.

Sin embargo, seg√ļn la ACLU, el Departamento de Justicia ha utilizado varios m√©todos de espionaje, como tel√©fonos celulares y comunicaciones por Internet, a saber, con llamadas registro de pluma(dispositivos electr√≥nicos que registran los n√ļmeros asociados con una l√≠nea de comunicaciones dada) y atrapar y rastrear, un tipo de trampas iniciadas con llamadas telef√≥nicas a los objetivos espec√≠ficos.

“Debido a que sus capacidades de vigilancia no se utilizan para capturar el contenido de las conversaciones telef√≥nicas, ni el cuerpo de los correos electr√≥nicos, se clasifican como herramientas de vigilancia sin contenido, a diferencia de las herramientas que almacenan los contenidos” se pueden leer en el texto de la ACLU que denuncia estas pr√°cticas.

Contin√ļa explicando que “esto significa que las reglas legales que los funcionarios de seguridad deben seguir antes de usar estas herramientas son m√°s bajas” que las necesarias para realizar otras tareas de vigilancia, como las escuchas telef√≥nicas, por ejemplo.

La Uni√≥n Americana de Libertades Civiles concluye llamando la atenci√≥n sobre el hecho de que, dado que las autoridades policiales solo est√°n obligadas a presentar una solicitud ante el tribunal, alegando relevancia para una investigaci√≥n en particular, “el gobierno continuar√° con m√©todos de vigilancia con registro de pluma y esquemas atrapar y rastrear, sin la necesidad de que ning√ļn juez confirme esta necesidad.

Seg√ļn la revista Wired, el Departamento de Justicia ya habr√° enviado los datos sobre estos procedimientos al Congreso, aunque se ha negado a hacer p√ļblica esta informaci√≥n.

Escrito bajo el nuevo Acuerdo Ortogr√°fico